El estrés
Actualmente, vivimos nuestros días al límite de nuestras capacidades, y muchas veces, las rebasamos. Tenemos jornadas laborales demasiado largas, sin huecos para el ocio, las aficiones ni mucho menos para realizar deportes. No nos queda tiempo ni para disfrutar de la familia y/o amigos. No es de extrañar entonces que nuestros niveles de estrés estén disparados, que hayan aparecido nuevas enfermedades relacionadas con él o que suframos enfermedades degenerativas antes de tiempo.
Para afrontarlo, lo primero será reconocer sus síntomas y en qué ocasiones los sufrimos. Una vez identificado esto, podremos practicar algunos ejercicios que nos ayudarán a evitarlo. Sus síntomas más comunes son: estómago revuelto, nauseas, temblores, diarrea, boca seca, sudoración, dolor de cabeza y cuello, rechinar los dientes, mareos, etc. Cuando sienta que ha perdido los nervios y advierta cualquiera de los síntomas anteriores, deténgase a pensar qué está sucediendo. Es importante aprender a identificar las situaciones que nos generan estrés, pues así seremos capaces de manejarlas de forma eficaz. Si ha detectado que le angustian las muchas responsabilidades cotidianas, hacer una lista teniendo en cuenta la prioridad de cada una puede ser tremendamente útil. Incluso encontrará que algunas no son tan necesarias. Y a partir de ahí, puede hasta encontrar tiempo para realizar otras actividades que no sean obligaciones. Además de la lista, contamos con más herramientas; las técnicas de relajación y meditación son muy poderosas, y una vez las haya dominado, podrá emplearlas en cualquier momento en el que los nervios le invadan. Para relajarse, debe entrenar la mente, centrándose en un pensamiento tranquilo y destensando todos sus músculos. Una vez en calma, inicie la meditación. Esta se basa en alejar todos los pensamientos de su mente; pero como la naturaleza de su mente es pensar, debe rechazar todos los pensamientos concentrándose en el que eligió al inicio de la relajación. Finalmente, no olvidemos que si no satisfacemos a nuestro "niño interior?, la tensión tampoco desaparecerá. Busque tiempo para sus aficiones, pase más tiempo con sus seres queridos y no olvide los beneficios de seguir una dieta sana (muy importantes son los minerales y las vitaminas del grupo B) y de caminar diariamente. Nunca mimarse un poco ha valido tanto.
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